
La epilepsia suele asociarse socialmente a la infancia o a la juventud, pero la realidad clínica es muy distinta. En España, este trastorno neurológico afecta a unas 50.000 personas mayores, siendo el grupo de edad a partir de los 65 años el que presenta una mayor probabilidad de desarrollar la enfermedad por primera vez. De hecho, la epilepsia de inicio tardío es la segunda causa de consulta neurológica en pacientes geriátricos, superada únicamente por las cefaleas.
En mSoluciona Burgos, constatamos diariamente cómo el desconocimiento de esta patología genera una enorme desprotección. Identificar los síntomas atípicos y saber cómo reaccionar ante una crisis en el hogar es fundamental para garantizar la seguridad física y neurológica de nuestros mayores.
¿Qué es la epilepsia y por qué se intensifica en la vejez?
La epilepsia es un desorden neurológico crónico caracterizado por una alteración temporal de la actividad eléctrica cerebral. Las neuronas emiten descargas de impulsos anormales y repentinas que desestabilizan las conexiones de una zona específica o de la totalidad del cerebro.
A diferencia de los pacientes jóvenes, donde el origen suele ser genético o idiopático, la epilepsia en personas mayores responde a causas secundarias o estructurales bien definidas:
- Enfermedades cerebrovasculares: Los infartos cerebrales (ictus) o las microangiopatías son la causa principal, dejando cicatrices en el tejido cerebral que alteran la conductividad eléctrica.
- Procesos neurodegenerativos: Enfermedades como el Alzhéimer o la demencia vascular dañan la corteza cerebral, aumentando la susceptibilidad a sufrir descargas epilépticas.
- Tumores cerebrales o traumatismos: Lesiones derivadas de caídas previas en el hogar pueden desencadenar focos epilépticos meses después del golpe.
Tipos de crisis: Superando el mito de la convulsión
El mayor obstáculo para un diagnóstico temprano en Burgos es la manifestación atípica de la enfermedad. Existe la falsa idea de que la epilepsia siempre se presenta con caídas bruscas y espasmos musculares violentos. Clínicamente, distinguimos dos tipos de crisis:
1. Crisis focalizadas (Las más comunes en mayores)
Afectan solo a una región delimitada del cerebro. No siempre implican pérdida de conocimiento. Pueden manifestarse como periodos de confusión mental, mirada fija en el vacío (ausencias), movimientos automáticos e involuntarios con las manos, hormigueos, mareos repentinos o alteraciones del lenguaje. Estos síntomas suelen confundirse erróneamente con lagunas de memoria propias del envejecimiento o con accidentes isquémicos transitorios (AIT).
2. Crisis generalizadas
Involucran a todo el córtex cerebral de forma simultánea. Es la crisis clásica que cursa con pérdida de conciencia súbita, rigidez muscular generalizada (fase tónica) seguida de sacudidas y convulsiones incontroladas (fase clónica).
Guía práctica: Protocolo de actuación ante un ataque epiléptico
Si un familiar o persona mayor a tu cargo sufre una crisis, la premisa fundamental es mantener la calma y actuar con orden para evitar lesiones secundarias.
Lo que SÍ debes hacer:
- Controla el tiempo: Cronometra la duración exacta de la crisis desde su inicio.
- Garantiza la seguridad física: Ayuda a la persona a tumbarse en el suelo de manera suave para evitar una caída traumática. Retira cualquier objeto punzante, mueble o esquina con el que pueda golpearse.
- Posición Lateral de Seguridad (PLS): Coloca al mayor de costado (preferiblemente sobre el lado izquierdo). Esto libera las vías respiratorias y evita que aspire saliva o vómito en caso de producirse.
- Protege la cabeza: Coloca una almohada, una chaqueta doblada o tus manos debajo de su cabeza para amortiguar los impactos contra el suelo.
- Acompañamiento post-crisis: Una vez cesen las sacudidas, el paciente entrará en un periodo de confusión y fatiga extrema (estado postcrítico). Quédate a su lado, háblale con tono pausado y afectuoso, y ayúdale a reincorporarse solo cuando haya recuperado la orientación por completo.
Lo que NO debes hacer bajo ningún concepto:
- NUNCA sujetes o intentes frenar las convulsiones: La fuerza de los espasmos contrarrestada por una sujeción externa puede provocar fracturas óseas o roturas musculares.
- NUNCA introduzcas objetos en la boca: Existe el mito peligroso de «sujetar la lengua» para evitar que se ahogue. Introducir pañuelos, dedos u objetos rígidos como cucharas puede causar asfixia, rotura de dientes o mordeduras graves. La lengua no se traga; la posición lateral es suficiente para asegurar la respiración.
- NUNCA administres alimentos, agua o fármacos por vía oral mientras dure la crisis o el estado de confusión, por riesgo severo de atragantamiento.
¿Cuándo llamar al 112 de emergencias? Si la crisis dura más de 5 minutos, si el paciente se ha golpeado la cabeza de gravedad durante la caída, si encadena una segunda crisis sin haber recuperado la conciencia de la anterior, o si es la primera vez que la persona mayor experimenta un ataque.
El valor del cuidado especializado en Burgos
El manejo de un paciente mayor con epilepsia requiere una atención rigurosa, especialmente en lo que respecta a la adherencia al tratamiento anticonvulsivo. Los olvidos en la medicación o la administración incorrecta de las dosis son las causas principales de la reaparición de las crisis.
En mSoluciona Burgos, disponemos de cuidadores profesionales y auxiliares sociosanitarios formados para la monitorización de constantes, control estricto de fármacos y aplicación inmediata de los protocolos de emergencia en el propio domicilio. Delegar este cuidado ofrece a las familias la seguridad de saber que sus mayores están protegidos por manos expertas ante cualquier eventualidad neurológica.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Los problemas de memoria en mayores pueden ser síntomas de epilepsia? Sí. En las crisis focalizadas temporales, el único síntoma aparente pueden ser episodios de amnesia transitoria, desorientación o periodos breves en los que el mayor no responde a estímulos. Si notas estos cambios, es prioritario consultar con un neurólogo en Burgos.
¿Se puede curar la epilepsia en la tercera edad? La epilepsia no tiene una cura definitiva, pero es una enfermedad altamente controlable. Con el tratamiento farmacológico adecuado (antiepilépticos de última generación con bajas interacciones), más del 70% de las personas mayores logran controlar las crisis por completo y llevar una vida normal.
¿Qué relación hay entre el Alzhéimer y la epilepsia? Existe una relación bidireccional. El daño celular provocado por el Alzhéimer facilita la aparición de focos epilépticos. A su vez, las crisis epilépticas repetidas y no controladas pueden acelerar el deterioro cognitivo del paciente con demencia.
¿Cómo ayuda el servicio de mSoluciona Burgos en el día a día del paciente? Nuestros cuidadores supervisan que no existan factores desencadenantes en casa (privación de sueño, errores en medicación), adaptan el entorno para minimizar riesgos de caídas y ofrecen el acompañamiento necesario para que el mayor mantenga su autonomía social sin miedo a sufrir una crisis en la calle.